Implicaciones de la guerra del Medio Oriente para el suscriptor de transporte de mercancías

El conflicto en Medio Oriente se ha convertido en un riesgo estructural para el comercio global y el seguro de transporte, especialmente por su impacto en el suministro de fertilizantes esenciales.
La interrupción de rutas críticas como el Estrecho de Ormuz aumenta los costos, las demoras y la acumulación de mercancías, elevando los riesgos para aseguradoras y exportadores.
Brasil, Argentina y México enfrentan distintos niveles de dependencia de fertilizantes importados, afectando sus cadenas agrícolas, logísticas y costos de producción.
Además, las restricciones de exportación de países como Rusia y China están rediseñando las rutas comerciales y generando mayor volatilidad e incertidumbre en el mercado global.

El conflicto en Medio Oriente ha dejado de ser un evento con impactos exclusivamente geopolíticos o energéticos para convertirse en un factor estructural de riesgo para el comercio global y, en particular, para el seguro de transporte de mercancías. Para la suscripción de transporte de mercancías en Latinoamérica, esta crisis introduce nuevas dinámicas en la movilización de insumos críticos, incrementa las exposiciones acumuladas y altera perfiles tradicionales de riesgo.

La relevancia del conflicto para el seguro de transporte radica en que Medio Oriente, además de ser una región estratégica para el suministro energético, concentra a algunos de los principales exportadores mundiales de nitrógeno y fosfato, fertilizantes esenciales para sostener la producción agrícola global (1). Cualquier disrupción en esta cadena no solo se traduce en incrementos de precio, sino en cambios materiales en los patrones de transporte, almacenamiento y aseguramiento.

Se estima que aproximadamente el 30 % del suministro global de fertilizantes proviene de países como Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irak e Irán (2,6). Cerca de 16 millones de toneladas de productos nitrogenados, fosfatados y sulfurados transitan anualmente por el Estrecho de Ormuz, una ruta crítica cuya interrupción introduce riesgos tanto de demora como de concentración de cargas. Latinoamérica importa entre el 10 % y el 15 % de estos productos, siendo Brasil, Argentina y México los principales destinos regionales. Desde una óptica de suscripción, esto implica una alta dependencia de rutas específicas, ventanas temporales ajustadas y una creciente acumulación de valores en tránsito y almacenamiento.

El aumento en los precios de la energía, insumo clave para los fertilizantes nitrogenados, ha amplificado el costo de producción y ha elevado significativamente el valor asegurado por tonelada transportada. La FAO estima que, si la crisis persiste, los precios promedio de los fertilizantes podrían incrementarse entre un 15 % y un 20 % durante la primera mitad del año (3). Para el suscriptor, esto se traduce en sumas aseguradas sustancialmente mayores para volúmenes similares, con implicaciones directas sobre límites y retenciones.

La situación se ve agravada por la ausencia de reservas estratégicas y por la reducción o paralización de operaciones en plantas productoras de Medio Oriente como resultado de los ataques (2). En paralelo, la invocación de cláusulas de force majeure en contratos previamente negociados ha forzado a muchos compradores a acudir al mercado spot, incrementando la volatilidad de precios y generando flujos de comercio menos predecibles (2). Desde la perspectiva de la suscripción, esto introduce incertidumbre en rutas, proveedores, medios de transporte y tiempos de tránsito. Si bien el aumento de precios de los granos es una consecuencia directa del encarecimiento de los fertilizantes, el principal riesgo para el mercado asegurador proviene de una potencial escasez de oferta, que puede generar cambios abruptos en los flujos comerciales, acumulaciones prolongadas en puertos y un mayor riesgo de deterioro o pérdida (4). Este escenario podría intensificarse ante un aumento en la demanda de granos destinados a biocombustibles, impulsado por la crisis energética y las estrategias de seguridad energética de varios países (1).

Brasil: acumulación, dependencia y presión logística

Brasil representa uno de los escenarios más relevantes para la suscripción de carga. El país importa aproximadamente el 90 % de los fertilizantes que utiliza, con una alta dependencia del nitrógeno y la urea (5). Los ciclos agrícolas brasileños son extremadamente ajustados, con siembras que se realizan inmediatamente después de la cosecha, lo que reduce los márgenes para sustituir insumos sin afectar rendimientos.

De acuerdo con información de la Universidad de Illinois, el incremento en los precios provocó que las compras anticipadas para la cosecha 2026/27 cayeran cerca de un 30 % a inicios de abril, en comparación con el año anterior (5). Este dato resulta especialmente relevante si se considera que aproximadamente el 70 % de las importaciones anuales de fertilizantes se concentran entre abril y septiembre, aumentando el riesgo de acumulaciones temporales en puertos, terminales y centros logísticos.

Además del fertilizante, el costo energético impacta directamente en la logística. En un país donde el transporte terrestre predomina, el aumento en el precio del combustible ejerce presión adicional sobre los márgenes de los productores y eleva los valores asegurados en tránsito. Desde una óptica de riesgo, productos como el maíz, el trigo, otros cereales y las cadenas de proteína animal presentan exposiciones significativas, tanto por su dependencia directa del fertilizante como por los costos logísticos asociados. El azúcar y la soja, además, enfrentan una exposición amplificada por la relevancia de Medio Oriente como proveedor de insumos y destino comercial.

El maíz merece una mención particular desde el punto de vista del seguro. Este cultivo enfrenta un doble impacto: mayores costos de insumos y transporte, y un aumento en la demanda para la producción de etanol como respuesta a la crisis energética. Esta convergencia entre geopolítica, energía y agricultura convierte al maíz en uno de los commodities más sensibles en términos de volatilidad, acumulación de valores y potenciales siniestros (6).

Argentina: riesgo concentrado y ventanas críticas

Argentina importa alrededor del 50 % de los fertilizantes que utiliza, de los cuales entre el 10 % y el 12 % proviene de Medio Oriente. En 2025, aproximadamente el 25 % del nitrógeno y cerca del 5 % del fosfato utilizados en el país tuvieron origen en esta región. A diferencia de Brasil, la vulnerabilidad argentina se concentra en el manejo de los tiempos previos a la campaña de invierno, el acceso al financiamiento y la exposición al aumento de precios.

El trigo es el cultivo con mayor exposición, dada su alta dependencia de la urea y la cercanía de la ventana de siembra. La cebada presenta un perfil similar, mientras que el maíz, aunque afectado, ofrece mayor margen de ajuste técnico. La soja, por su parte, muestra una exposición más indirecta, principalmente asociada a logística, costos energéticos y acumulaciones (7).

México: mayor diversificación, menor fragilidad relativa

México importa aproximadamente el 75 % de los fertilizantes que consume, con cerca del 10 % proveniente de Medio Oriente. Aunque cuenta con producción local de nitrógeno, sigue dependiendo en gran medida de las importaciones (8,9). No obstante, desde el punto de vista del suscriptor, el mercado mexicano presenta una menor fragilidad relativa gracias a su integración con América del Norte. En 2024, Estados Unidos fue el principal proveedor de fertilizantes, mientras que Canadá desempeñó un rol clave en el suministro de potasa (9,10,11). Esta diversificación reduce la concentración de riesgos en rutas críticas, aunque no elimina la exposición a incrementos de valor asegurado y acumulaciones.

China, Rusia y el rediseño de rutas

El aumento de precios beneficia a productores fuera de Medio Oriente, pero países como Rusia y China, también actores clave en la producción de nitrógeno, fosfatos y potasa, priorizan su seguridad alimentaria interna (11). Rusia ha establecido límites máximos de exportación, mientras que China ha adoptado medidas más restrictivas, incluyendo cuotas y suspensiones totales de exportación en algunos casos (12).

Para el seguro de transporte, esto implica un rediseño de flujos comerciales, el uso de proveedores alternativos y nuevas configuraciones logísticas. Estas nuevas rutas pueden involucrar puertos secundarios, embarcaciones menos conocidas y mayores tiempos de tránsito, incrementando la exposición a riesgos operativos, de acumulación y de deterioro.

En este contexto, las Naciones Unidas están coordinando una iniciativa para facilitar un salvo conducto por el Estrecho de Ormuz a las embarcaciones que transportan fertilizantes, con el objetivo de mitigar el riesgo de una crisis humanitaria y estabilizar los flujos comerciales (1, 13).

Consideraciones clave para la suscripción de cargo

Para el suscriptor de transporte de mercancías, este escenario se manifiesta en cambios en los patrones de movilización anual, aumentos significativos en las sumas aseguradas para volúmenes similares, mayores niveles de acumulación en puertos y centros logísticos, alteraciones de rutas tradicionales y desafíos derivados de nuevas configuraciones logísticas. Los asegurados podrían enfrentar un incremento en riesgos de deterioro y demoras.

Perspectivas hacia 2027

De cara a 2027, no puede descartarse una reducción en la producción agrícola que derive en una menor movilización de mercancías perecederas, lo que afectaría el volumen asegurado. Al mismo tiempo, la escasez relativa de ciertos productos podría incrementar su valor unitario, manteniendo elevados los valores expuestos al riesgo incluso en escenarios de menor volumen.

Referencias:

(1) ‘Clock is ticking’: Hormuz disruption raises fears of global food crisis | UN News

(2) Understanding How the Strait of Hormuz Conflict Is Disrupting Global Fertilizer Supply Chains

(3) Global Agrifood Implications of the 2026 Conflict of the Middle East

(4)  How the Conflict in the Strait of Hormuz Could Affect Global Agriculture Prices | Goldman Sachs

(5)The Iran Conflict and Fertilizer Markets: Why Brazil Faces Greater Near-Term Risk than the U.S. – farmdoc daily

(6) FAO CL 180/3 Implications for world food security and agriculture arising from disruptions of supply chains in the Gulf region, including the closure of key maritime routes

(7) Campaña de trigo 2026/27: El impacto del conflicto de Medio Oriente en los números del productor argentino | Bolsa de Comercio de Rosario

(8) Mexico’s imports of fertilizer from China surged by 124% in 2025 – MexCham

(9) Fertilizers: Commercial exchange, international imports and exports, market and specialization | Data México

(10) Fertilizers imports from United States |2024

(11) Fertilizers by Nutrient (Global – National – Annual) – FAOSTAT – Datasets – “FAO catalog”

(12) Middle East war cuts fertilizer supply, dents Brazil’s demand

(13 ) UN Initiative Aims to Safeguard Fertilizer Shipments in Hormuz

De cara a 2027, no puede descartarse una reducción en la producción agrícola que derive en una menor movilización de mercancías perecederas, lo que afectaría el volumen asegurado. Al mismo tiempo, la escasez relativa de ciertos productos podría incrementar su valor unitario, manteniendo elevados los valores expuestos al riesgo incluso en escenarios de menor volumen.

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