El presente estudio desarrolla un sistema de clasificación de siniestros en el seguro de transporte terrestre de carga basado en 3,471 casos atendidos por Charles Taylor Ajustadores en Perú (enero 2017 - julio 2024). La metodología agrupa los eventos en tres categorías mutuamente excluyentes: (1) Robos, (2) Accidentes al Medio de Transporte (AMT), y (3) Daños Operativos. Estas tres categorías constituyen el marco principal, el cual puede ampliarse en investigaciones subsiguientes mediante opciones de subdivisión más granulares que permiten mayor nivel de detalle.
El transporte terrestre constituye la columna vertebral de la logística latinoamericana, movilizando aproximadamente el 90% de la carga en países como Colombia y Perú, y cerca del 75% en México (Aliadas Cargo, 2024). Esta dependencia del modo terrestre expone a las empresas y aseguradoras a una variedad compleja de riesgos que van desde la criminalidad organizada hasta deficiencias en infraestructura vial y condiciones operativas que comprometen la integridad de las mercancías.
La heterogeneidad de los siniestros en transporte de carga presenta desafíos significativos para su análisis, clasificación y gestión. La literatura especializada ha abordado tradicionalmente los riesgos desde perspectivas fragmentadas: estudios de seguridad vial centrados en accidentalidad (Malin et al., 2019), análisis criminológicos enfocados en robos (TT Club & BSI Consulting, 2024), o evaluaciones de daños a mercancías por causas específicas (Osettra, 2024). Sin embargo, existe una carencia notable de marcos integrados que permitan clasificar sistemáticamente los siniestros con criterios aplicables a la gestión práctica del sector asegurador.
Los profesionales del sector asegurador — suscriptores, corredores y liquidadores—enfrentan cotidianamente la complejidad de categorizar eventos heterogéneos que van desde asaltos violentos con pérdida total de mercancía, hasta roturas menores por manipulación inadecuada. Esta diversidad dificulta el establecimiento de protocolos estandarizados de análisis, la comparación estadística entre períodos y regiones, y la comunicación efectiva entre los distintos actores de la cadena aseguradora.
El presente estudio propone un sistema de clasificación que agrupa los siniestros de
transporte terrestre de carga en tres categorías
principales: Robos, Accidentes al Medio de Transporte (AMT), y Daños Operativos. El objetivo es proporcionar una herramienta metodológica que facilite: (a) el análisis técnico y estadístico de siniestros, (b) la gestión documental y administrativa, (c) la comunicación entre las partes interesadas del sector, y (d) la toma de decisiones estratégicas en suscripción y prevención de riesgos.
El alcance del estudio se limita al transporte terrestre de mercancías, excluyendo deliberadamente otros modos como marítimo, aéreo, fluvial o ferroviario. La metodología se fundamenta en el análisis cuantitativo de 3,471 siniestros atendidos por Charles Taylor Ajustadores en Perú entre enero de 2017 y julio de 2024, complementado con datos de Brasil, México y Colombia para contextualizar tendencias latinoamericanas. Adicionalmente, se incorporan datos del mercado español como referencia comparativa internacional.
La literatura especializada ha desarrollado diversos esquemas para categorizar riesgos en transporte de carga. La metodología propuesta por Fundación Mapfre clasifica los riesgos según su fuente de daño en: (a) riesgos derivados del vehículo transportador y del transporte, (b) riesgos derivados de hechos externos, y (c) riesgos derivados de la naturaleza del bien movilizado (Bedoya & Villalba, s.f.). Este enfoque, si bien técnicamente robusto, presenta limitaciones para su aplicación práctica en la gestión cotidiana de siniestros.
Un estudio reciente de Osettra (2024) sobre el mercado español identifica ocho categorías principales de siniestros: robos (24.80%), daños durante carga/descarga (17.44%), mala estiba
(11.24%), accidentes del vehículo (10.46%),
averías de equipo de frío (6.81%), mojaduras (4.33%), e incendios (3.87%). Esta granularidad, aunque descriptiva, puede entenderse como una subdivisión más detallada de las tres categorías principales propuestas en el presente estudio: las ocho categorías españolas se agrupan bajo robos, AMT (accidentes del vehículo) y daños operativos (carga/descarga, estiba, mojaduras, etc.). La diferencia es principalmente de presentación y nivel de detalle, siendo ambos enfoques compatibles según las necesidades operativas del mercado.
2.2 Vacío identificado en la Literatura
Una revisión sistemática de las bases de datos académicas y de literatura técnica especializada revela una carencia significativa: no se identificaron sistemas de clasificación que agrupen siniestros específicamente en las categorías Robos, Accidentes al Medio de Transporte (AMT) y Daños Operativos con enfoque práctico para gestión de siniestros y suscripción técnica. La mayoría de los estudios disponibles abordan cada tipo de riesgo de manera independiente o utilizan clasificaciones excesivamente granulares que dificultan su operacionalización.
Este vacío metodológico justifica el desarrollo del marco propuesto, el cual busca llenar el vacío existente entre la teoría académica y las necesidades prácticas del sector asegurador latinoamericano, proporcionando una herramienta de clasificación que equilibre simplicidad operativa con rigor analítico.
El presente estudio se fundamenta en el análisis cuantitativo de 3,471 siniestros de transporte terrestre de carga asegurada atendidos por Charles Taylor Ajustadores en Perú durante el período comprendido entre enero de 2017 y julio de 2024. La representatividad de esta muestra está respaldada por la participación de mercado de Charles Taylor en el segmento de ajuste de
seguros en Perú: 27% en 2023 y 24% en 2024, según estadísticas oficiales de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS, 2023; SBS, 2024). Charles Taylor mantiene relaciones comerciales con todas las aseguradoras en Perú que comercializan seguros de transporte de carga, lo que garantiza diversidad en la muestra analizada. Los datos analizados ya venían clasificados en las tres categorías propuestas dentro de los sistemas operativos de Charles Taylor, no requiriendo reclasificación para los fines de este estudio.
Es fundamental precisar que los datos analizados corresponden exclusivamente a mercancías aseguradas, por lo que no abarcan la totalidad de siniestros ocurridos en el mercado peruano. Esta limitación inherente al sesgo de selección—dado que solo se reportan a aseguradoras aquellos eventos cubiertos por pólizas—debe considerarse al interpretar los resultados y su generalización.
Es importante precisar que la base de datos original de Charles Taylor contiene siniestros de múltiples modos de transporte (terrestre, marítimo, aéreo y multimodal). Para los fines del presente estudio, se aplicó un filtro específico utilizando la columna ‘Modalidad Comercio’ para seleccionar únicamente los casos de transporte terrestre, identificando 3,471 casos explícitamente clasificada como ‘transporte terrestre’. Esta depuración garantiza la coherencia del análisis con el alcance definido del estudio.
El análisis del impacto económico de estos 3,471 siniestros de transporte terrestre revela la siguiente distribución por categorías: Robos concentran el 52.9% de las pérdidas económicas, constituyendo el principal riesgo financiero en el transporte terrestre peruano. AMT representa el 25.9% del impacto económico, mientras que Daños Operativos constituyen el 21.2% de las pérdidas totales.
Para contextualizar las tendencias peruanas dentro del panorama latinoamericano, se
incorporaron datos secundarios de fuentes oficiales y estudios especializados de Brasil, México y Colombia. Estas cifras permiten validar la relevancia regional del marco propuesto y demuestran que los desafíos de gestión de riesgos son compartidos. Las fuentes incluyen reportes de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) de Colombia, estudios de siniestralidad de SafeLink Mexico y Skholl para el mercado brasileño. Adicionalmente, se incorporan datos del mercado español (Osettra, 2024) como referencia comparativa internacional, permitiendo contrastar patrones regionales latinoamericanos con mercados europeos más maduros.
El sistema propuesto clasifica los siniestros en tres categorías mutuamente excluyentes, utilizando como criterio principal la naturaleza del evento generador del daño:
Robos: Sustracción intencional de mercancías por terceros mediante violencia, fraude o aprovechamiento de circunstancias. Incluye todas las modalidades: asalto, robo con fractura, y hurto.
Accidentes al Medio de Transporte (AMT): Eventos que comprometen la integridad física del vehículo transportador, incluyendo colisiones, vuelcos, despistes, incendios del vehículo, y cualquier siniestro que afecte primariamente al medio de transporte.
Daños Operativos: Deterioro de las mercancías sin mediar accidente vehicular ni robo, incluyendo mojaduras, infestaciones, manipulación inadecuada, estiba deficiente, variaciones de temperatura, y cualquier daño derivado de condiciones operativas o ambientales.
El estudio reconoce las siguientes limitaciones metodológicas:
Sesgo de selección: La base de datos incluye únicamente carga asegurada, excluyendo
siniestros no reportados a compañías aseguradoras.
Alcance geográfico: Los datos primarios corresponden exclusivamente al mercado peruano; la extrapolación a otros países debe realizarse con cautela.
Período temporal: Los datos cubren desde enero 2019 hasta julio de 2024; tendencias posteriores pueden presentar variaciones.
El robo de mercancías durante el transporte terrestre constituye uno de los principales riesgos logísticos en Latinoamérica. Se define como la sustracción intencional de carga por parte de terceros, manifestándose en tres modalidades principales:
Robo por asalto: Modalidad violenta y organizada que implica la interceptación del vehículo por delincuentes armados. Frecuentemente incluye el secuestro temporal del conductor, quien es liberado horas después en ubicación distinta. El vehículo es conducido a lugares predeterminados para descarga de mercancía, siendo hallado posteriormente sin carga.
Robo con fractura: Acceso a la carga mediante violación de elementos de seguridad del vehículo (candados, precintos, cerraduras). No involucra amenaza o violencia física contra conductores. La sustracción suele ser parcial, ocurriendo durante paradas programadas, vehículo desatendido, o incluso con el vehículo en movimiento.
Hurto: Sustracción sin violencia ni fractura evidente, aprovechando descuidos operativos. Típicamente ocurre en zonas de carga/descarga, estacionamientos, o durante reposos no vigilados.
Estadísticas Latinoamericanas y Referencia Internacional
Los datos latinoamericanos evidencian la magnitud y relevancia regional del problema. En Brasil, los robos representan el 59.64% de los incidentes reportados durante el primer semestre de 2024 (Skholl, 2024). México experimentó un incremento del 16% en robos a transporte de carga durante 2024, concentrándose el 87% en diez estados (SafeLink Mexico, 2024). Estas cifras refuerzan la necesidad de marcos estandarizados de gestión como el propuesto. Como referencia comparativa internacional, en España los robos representan el 24.80% del total de siniestros en transporte por carretera (Osettra, 2024), proporción significativamente menor que los mercados latinoamericanos de mayor incidencia.
En el mercado peruano, el análisis de la base de datos de Charles Taylor revela que Lima y Callao concentran aproximadamente el 73.2% del monto total de las pérdidas por robos (53.4% de los casos), evidenciando una concentración geográfica significativa del riesgo. El distrito del Callao presenta la mayor incidencia monetaria respecto a otros distritos de Lima Metropolitana, con incidencia elevada también en distritos colindantes como Cercado de Lima, San Martín de Porres y San Miguel, así como en zonas con alta densidad de almacenes.
Las mercancías más afectadas por robos en el mercado peruano presentan diferencias significativas según se analice por frecuencia de eventos o por impacto económico. Por cantidad de eventos, destacan: (1) abarrotes y alimentos con 379 eventos (22.9%), (2) categoría ‘otros’ con 199
eventos (12%), (3) electrodomésticos y
dispositivos electrónicos con 112 eventos (6.8%),
(4) EPP y materiales de construcción con 93 eventos (5.6%), y (5) artículos de limpieza y aseo personal con 87 eventos (5.3%). Por monto de pérdidas, el ranking cambia: Las mercancías más afectadas por robos en el mercado peruano, medidas por impacto económico, son: (1) electrodomésticos y dispositivos electrónicos (13.9% del monto de robos), (2) abarrotes y
alimentos (13.1%), (3) otros (11.3%), (4) calzado y
textil (7.2%), y (5) EPP y materiales de construcción (7.0%). Estas cinco categorías concentran el 52.5% de las pérdidas totales por robo. Esta diferencia revela que mientras los abarrotes lideran en ambas métricas, categorías como calzado y autopartes tienen mayor valor unitario por evento a pesar de menor frecuencia, lo cual es relevante para estrategias de prevención diferenciadas.
Nota terminológica: En algunos mercados latinoamericanos, particularmente en México, Nicaragua y otros países de la región, esta categoría se conoce como ROT (Riesgo Ordinario de Tránsito), término ampliamente utilizado en pólizas de seguro de transporte para denominar las coberturas básicas que amparan daños derivados de accidentes del vehículo transportador.
Los Accidentes al Medio de Transporte (AMT) comprenden todos aquellos eventos que afectan primariamente la integridad física del vehículo transportador, resultando frecuentemente en daños colaterales a la mercancía. Esta categoría incluye colisiones con otros vehículos, vuelcos, despistes de carretera, incendios del vehículo, y cualquier siniestro donde el vehículo sufre daño estructural significativo.
Los accidentes de transporte obedecen a múltiples factores, clasificables según el modelo del triángulo accidentológico (González & Ordóñez, 2014; Mocondino, 2020) en tres grupos principales:
Factores humanos: Constituyen la causa predominante. En Perú, el 28.2% de los accidentes se atribuyen a imprudencia de conductores, el 26.6% a exceso de velocidad, y el 7.2% a conducción bajo efectos de alcohol o drogas (RPP, 2024). La fatiga del conductor representa un factor crítico, exacerbado por jornadas extendidas y plazos de entrega ajustados.
Factores ambientales: Incluyen carreteras en mal estado, señalización deficiente, geografía difícil (curvas pronunciadas, pendientes), condiciones climáticas adversas (lluvias, neblina), y eventos inesperados (deslizamientos, animales en vía). En Perú, solo el 1.4% de accidentes se atribuyen directamente al mal estado de la red vial, sugiriendo subregistro de esta causa (RPP, 2024).
Factores mecánicos: Fallas de frenos, dirección, llantas, y otros componentes vehiculares. La edad promedio de flotas en países como México (17 años) incrementa significativamente este riesgo (Skholl, 2024).
En Perú, los siniestros por AMT representan el 19% de la base de datos analizada. Como dato complementario, solo el primer semestre de 2023 registró más de 42,000 accidentes de tránsito a nivel nacional, con más del 50% ocurridos en Lima (RPP, 2024). Colombia reportó 8,405 fallecidos por accidentes de tránsito en 2023, con vehículos de carga involucrados en estos eventos (Aliadas Cargo, 2024). Como referencia comparativa, España experimentó incremento del 3.9% en siniestralidad laboral en transporte y logística durante 2024, con 46,032 accidentes de trabajo que causaron baja (Noticias Logística y Transporte, 2025). Los accidentes de vehículo representan el 10.46% de los siniestros en el mercado español (Osettra, 2024).
Esta categoría comprende todos los daños a mercancías que ocurren sin mediar accidente vehicular ni robo. Representa aproximadamente el 75% de las pérdidas por causas previsibles en el sector, según análisis de aseguradoras (evidencia anecdótica del mercado). Estos daños, aunque individualmente puedan ser de menor severidad que robos o AMT, constituyen un componente significativo de la siniestralidad agregada por su
alta frecuencia. De la base de datos analizada en este estudio, representa el 19% de los eventos.
Mojaduras y filtraciones: Exposición a lluvia durante carga/descarga, goteras en vehículo, o condensación interna. Afecta particularmente mercancías sensibles a humedad: textiles, electrónicos, papel, alimentos. En el mercado español, las mojaduras representan el 4.33% de siniestros (Osettra, 2024).
Infestaciones: Plagas de roedores o insectos por deficiencias en higiene o fumigación, especialmente en cargas agrícolas, alimentos procesados, o materiales en pallets de madera. Conlleva no solo daño físico sino posibles sanciones sanitarias o rechazo en destino.
Manipulación inadecuada: Golpes, caídas, uso de equipos inadecuados, falta de cuidado durante carga, descarga o trasbordo. Genera roturas, abolladuras, desperfectos que comprometen valor comercial. En España, los daños durante operaciones de carga/descarga representan el 17.44% de siniestros (Osettra, 2024).
Estiba deficiente: Desplazamientos durante trayecto, fricción entre bultos, presión excesiva, caídas por ausencia de amarres adecuados o distribución desigual de peso. La mala estiba representa el 11.24% de siniestros en España, cifra que podría duplicarse considerando casos de causa indeterminada (17.54%) atribuibles a este factor (Osettra, 2024).
Variaciones de temperatura: Falta de control térmico en productos perecederos, farmacéuticos o químicos. Causas incluyen apertura prolongada de puertas, uso de unidades no acondicionadas, fallas en equipos de refrigeración, robo de combustible que impide funcionamiento del sistema, o apagado intencional del reefer por parte del conductor por desconocimiento o negligencia. Las averías de equipo de frío representan el 6.81% de siniestros en el mercado español (Osettra,
2024).
Análisis Comparativo de las Tres Categorías
Las Tablas 1a y 1b presentan un análisis comparativo de las tres categorías de riesgos, sintetizando sus características distintivas, patrones de frecuencia y severidad, factores
causales predominantes, y estrategias de prevención aplicables. Se incluyen datos específicos del mercado peruano derivados de nuestro análisis, complementados con referencias de otros países latinoamericanos y España.
Tabla 1a. Características Comparativas de las Categorías de Riesgo
| Dimensión | Robos | AMT / ROT | Daños Operativos |
| Frecuencia relativa | Media-Alta: 24.8%
(España), 59.6% (Brasil). En Perú, los robos representan el 52.9% del impacto económico total, concentrándose el 73% del monto en Lima y Callao. |
Media:
En Perú, AMT representa el 25.9% del impacto económico en transporte de carga. A nivel nacional, el primer semestre 2023 registró 42,000+ accidentes de tránsito, con 50%+ en Lima. Factores humanos predominantes: 28.2% imprudencia, 26.6% velocidad. |
Media:
En Perú, los Daños Operativos representan el 21.2% del impacto económico en transporte de carga, constituyendo una categoría relevante de pérdidas no vinculadas a robo ni accidente vehicular. |
| Severidad económica típica | Alta: Pérdida total frecuente.
Mercancías de alto valor (electrónicos, farmacéuticos) prioritariamente afectadas. En Perú, concentración en zonas de alta densidad de almacenes. |
Alta: Pérdida total o daño severo de mercancía más daños al vehículo. Posibles lesiones/fatalidades. | Baja-Media: Generalmente daños parciales.
Acumulación por alta frecuencia genera impacto del 19% en siniestralidad agregada peruana según la base de datos. |
| Factores causales predominantes | Criminalidad organizada, inteligencia delictiva, zonas de alto riesgo, valor de mercancía, deficiencias de seguridad. En Perú: Cercado de Lima, San Martín de Porres, San Miguel como zonas críticas. | Error humano (Perú: 54.8% imprudencia + velocidad), fatiga, infraestructura vial (solo 1.4% atribuido formalmente en Perú), condiciones climáticas, fallas mecánicas.
En Perú, 7.2% de accidentes involucran alcohol/drogas. |
Deficiencias operativas: manipulación inadecuada, embalaje insuficiente, control de calidad deficiente, capacitación insuficiente.
Evidencia peruana sugiere alta prevalencia. |
Tabla 1b. Estrategias de Prevención por Categoría de Riesgo
| Dimensión | Robos | AMT / ROT | Daños Operativos |
| Estrategias de prevención | GPS/rastreo satelital, escoltas armadas, rutas seguras, evitar zonas de riesgo, horarios restringidos, sistemas anti-jamming. | Capacitación conductores, mantenimiento preventivo, control de jornadas, renovación de flota, tecnología de asistencia (ABS, alertas). | Protocolos de manipulación, certificación de personal, embalajes adecuados, control de temperatura / humedad, inspecciones de calidad. |
Nota metodológica: Los patrones identificados se basan en el análisis de 3,471 siniestros de Charles Taylor Perú (enero 2017-julio 2024), complementados con datos de Brasil, México, Colombia y España para contexto regional. Los porcentajes citados corresponden al impacto económico medido en reservas dolarizadas.
El marco propuesto ofrece aplicaciones concretas para los diversos actores del sector asegurador y logístico. A continuación, se detallan las utilidades específicas para cada parte interesada.
Las compañías aseguradoras pueden utilizar este marco para optimizar múltiples procesos:
Suscripción técnica diferenciada: Establecer primas, deducibles y condiciones específicas para cada categoría de riesgo. Por ejemplo, aplicar recargos por zona geográfica para Robos, o restricciones de cobertura por edad de flota para AMT.
Análisis de siniestralidad: Monitorear tendencias por categoría para ajustar estrategias de suscripción. Identificar si incrementos en ratio de siniestralidad obedecen a robos (requiriendo medidas de seguridad), AMT (mejora de selección de riesgos), o daños operativos (capacitación).
Diseño de productos: Desarrollar coberturas modulares que permitan a clientes seleccionar
protecciones específicas por categoría, optimizando costo-beneficio según su perfil de riesgo real.
Programas integrales de prevención de riesgos: Ofrecer servicios de valor agregado como evaluaciones preventivas, capacitación especializada por categoría de riesgo, auditorías de seguridad, y asesoramiento en implementación de medidas correctivas. Estos programas permiten a las aseguradoras posicionarse como socios estratégicos en la gestión de riesgos, no solo como proveedores de cobertura.
Tarifas diferenciadas basadas en gestión de riesgos: Establecer esquemas de primas preferenciales para asegurados que implementan programas formales de gestión de riesgos por su cuenta, documentando mejoras medibles en su perfil de siniestralidad. Este enfoque incentiva la prevención proactiva y permite reconocer comercialmente las inversiones del cliente en seguridad operativa, creando un círculo virtuoso de reducción de siniestralidad y optimización de costos.
Los corredores desempeñan un rol fundamental como intermediarios técnicos entre asegurados y
aseguradoras. El marco les proporciona herramientas para:
Negociación técnica con aseguradoras: Utilizar datos estadísticos por categoría para negociar condiciones diferenciadas según el perfil de riesgo específico del cliente. Por ejemplo, si un transportista demuestra baja siniestralidad en Robos mediante la implementación de GPS con monitoreo activo y escoltas, el corredor puede negociar deducibles reducidos o sublímites superiores para esta categoría, aun cuando el mismo cliente presente mayor siniestralidad en Daños Operativos por deficiencias operativas. Esta granularidad permite obtener mejores condiciones en las categorías donde el asegurado invierte en prevención, sin que las debilidades en áreas específicas penalicen uniformemente toda la póliza, optimizando así el costo total y alineando las condiciones con el riesgo real de cada categoría.
Elaboración de reportes de riesgo: Presentar a aseguradoras análisis estructurados del perfil de riesgo del cliente, categorizando exposiciones y medidas de control implementadas por tipo de riesgo, facilitando la colocación de coberturas.
Comparación de condiciones: Comparar ofertas de múltiples aseguradoras considerando no solo precio total, sino condiciones específicas por categoría (exclusiones geográficas para Robos, límites por AMT, deducibles para daños operativos, entre otros).
Asesoría en gestión de siniestros: Orientar a clientes sobre documentación necesaria según categoría de siniestro, agilizando procesos de liquidación.
Las empresas de transporte y sus clientes (cargadores) se benefician del marco mediante:
Priorización de inversiones en prevención: Identificar qué categoría genera mayor siniestralidad en su operación específica y asignar
recursos preventivos de forma óptima. Una
empresa con alta incidencia de daños operativos se beneficiará más de capacitación en manipulación que de sistemas GPS con monitoreo activo.
Selección de coberturas: Comprender qué riesgos están cubiertos en su póliza y cuáles requieren cláusulas adicionales, evitando sorpresas en caso de siniestro.
Documentación de siniestros: Preparar evidencia adecuada según categoría: denuncias policiales y reportes de GPS con monitoreo activo para Robos, reportes de accidente y fotos para AMT, actas de inspección y controles de calidad para daños operativos.
Los ajustadores encuentran en este marco una herramienta para estandarizar procesos:
Protocolos de investigación: Aplicar listas de verificación específicas por categoría, asegurando recopilación de evidencia relevante para cada tipo de siniestro.
Reportes estandarizados: Generar informes con estructura consistente, mejorando calidad de información para aseguradoras y facilitando análisis estadístico posterior.
Clasificación inmediata de siniestros: Asignar categoría desde el primer aviso, permitiendo, en caso sea necesario, derivación a especialistas (investigadores para Robos, expertos en mercancías para daños operativos, peritos vehiculares para AMT).
Análisis de causas: Identificar sistemáticamente factores causales según categoría, facilitando determinación de cobertura y recomendaciones preventivas.
La siniestralidad regional ha generado ajustes significativos en las condiciones de suscripción de seguros de transporte de carga. Las aseguradoras
han implementado medidas técnicas y comerciales para mantener la viabilidad del negocio frente al deterioro del ratio de siniestralidad.
En México, las primas de seguros de transporte de carga experimentaron incrementos del 15% al 20% durante 2024, tras años sin ajustes significativos (SafeLink Mexico, 2024). Las aseguradoras han implementado tarifas diferenciadas por zona geográfica, aplicando recargos de hasta 50% en estados de alto riesgo como Puebla y Estado de México.
Las pólizas se han refinado para excluir riesgos altamente previsibles. Geográficamente, algunas aseguradoras excluyen robos cuando el vehículo pernocta en zonas no vigiladas, a menos que se pacte cláusula especial con medidas de seguridad obligatorias.
En regiones de alta delincuencia, las aseguradoras exigen garantías de seguridad: uso obligatorio de GPS con monitoreo activo, doble conductor en rutas largas, o prohibición de circular nocturno por carreteras específicas. El incumplimiento de estas condiciones puede invalidar la cobertura para el evento. Coberturas de todo riesgo amplias, antes comunes en el mercado latinoamericano, son cada vez más difíciles de obtener actualmente para riesgos agravados.
Paralelamente a los ajustes contractuales, las aseguradoras refuerzan su rol como gestores de riesgo. Muchas ofrecen servicios de prevención que incluyen:
Inspecciones de seguridad y asesoramiento en mejores prácticas de transporte.
Servicios de prevención ejecutados por liquidadores, quienes realizan supervisiones de carga y descarga de mercancías, evaluaciones preventivas de riesgos en instalaciones, flotas y
procedimientos operativos.
Empresas especializadas en gerenciamiento de riesgo que desarrollan programas de capacitación, auditorías de control y monitoreo activo de GPS con servicios de respuesta ante incidentes.
Si un transportista demuestra mejoras en su perfil de riesgo —menor índice de robos por medidas preventivas, conductores mejor capacitados, implementación de recomendaciones de liquidadores y gerenciadores de riesgo— puede negociar primas más bajas o coberturas más amplias en renovaciones anuales. La suscripción técnica podría volverse altamente personalizada, evaluando en detalle la exposición según rutas, tipos de carga y frecuencia, así como las medidas de control implementadas por cada asegurado.
El presente estudio propone un sistema de clasificación de riesgos en transporte terrestre de carga que agrupa los siniestros en tres categorías principales: Robos, Accidentes al Medio de Transporte (AMT), y Daños Operativos. Esta metodología, fundamentada en el análisis de 3,471 siniestros en el mercado peruano y contextualizada con datos de Brasil, México, Colombia, y referencia comparativa del mercado español, llena un vacío metodológico identificado en la literatura especializada.
Los hallazgos evidencian patrones diferenciados entre mercados: Brasil muestra predominancia de robos (59.64% de incidentes), España presenta distribución más equilibrada (robos 24.8%, daños operativos ~40% agregado, AMT 10.46%), mientras México enfrenta incrementos del 16% en robos durante 2024. En Perú, los Robos concentran el 52.9% del impacto económico, con fuerte centralización geográfica: Lima y Callao concentran el 73.2% del monto de las pérdidas por robo (53.4% de los casos). AMT representa el 25.9% de las pérdidas, mientras que Daños Operativos constituyen el 21.2% del impacto total.
No obstante, la interpretación comparativa de estos datos debe realizarse con cautela. La
ausencia de estándares regionales de clasificación de siniestros, combinada con las diferencias en volúmenes de primas entre mercados, impide establecer si variaciones en distribuciones porcentuales (por ejemplo, mayor proporción de AMT en un país versus otro) reflejan diferencias reales en exposición al riesgo o simplemente inconsistencias en criterios de registro y clasificación. Esta heterogeneidad metodológica, presente tanto en estadísticas públicas como en bases de datos de liquidadores, constituye un obstáculo para la gestión técnica de riesgos y la toma de decisiones de suscripción a escala regional. La estandarización de criterios de clasificación emerge como una necesidad crítica para el desarrollo del mercado asegurador latinoamericano.
Para ilustrar la utilidad operativa del marco, se presentan a continuación cuatro aplicaciones concretas que demuestran cómo distintos actores del sector pueden implementar esta clasificación en sus procesos cotidianos:
Fijación de precios modular: Una aseguradora puede estructurar pólizas con componentes diferenciados por categoría. Por ejemplo, una prima total de 0.08% podría desagregarse en: 0.04% para cobertura de robos, 0.025% para AMT, y 0.015% para daños operativos. Un cliente con excelente historial de prevención de robos—evidenciado por sistemas GPS, escoltas en rutas críticas y capacitación de conductores—podría negociar una reducción en el componente de robos a 0.025%, resultando en una prima total de 0.065%. Esta modularidad permite alinear el costo del seguro con el perfil real de riesgo del asegurado, incentivando inversiones en prevención.
Suscripción técnica diferenciada: El marco permite establecer apetitos de riesgo específicos por categoría que reflejen la severidad diferencial de cada tipo de evento. Un suscriptor puede, por ejemplo, aceptar hasta USD 500,000 por evento en robos, USD 300,000 en AMT, y USD 150,000
en daños operativos para un mismo cliente. Adicionalmente, las medidas preventivas exigidas pueden adaptarse a la categoría dominante en el
historial: clientes con alta siniestralidad en robos requerirían GPS con geocercas y escoltas; aquellos con perfil alto en AMT necesitarían certificaciones de conductores y auditorías vehiculares; casos de alta incidencia en daños operativos demandan protocolos documentados de carga y descarga.
Programas de prevención a medida: Las aseguradoras pueden diseñar propuestas de valor diferenciadas según el perfil de siniestralidad del cliente. Para empresas con exposición alta a robos, los programas incluirían asesoría en selección de rutas seguras, capacitación en protocolos de emergencia ante asaltos, y descuentos por implementación de tecnología de rastreo. Clientes con perfil alto en AMT se beneficiarían de talleres de conducción defensiva, programas de mantenimiento preventivo vehicular y auditorías de gestión de flotas. Aquellos con mayor incidencia en daños operativos recibirían capacitación en técnicas de estiba, protocolos de manipulación de carga frágil, y sistemas de monitoreo de temperatura y humedad para cargas sensibles.
Escalabilidad progresiva: El marco de tres categorías principales está diseñado para admitir refinamiento gradual según la madurez analítica de cada organización. Empresas que requieran mayor granularidad pueden desarrollar subcategorías sin perder compatibilidad con el marco base. Por ejemplo, «Robos» puede subdividirse en asalto en carretera, hurto en almacén temporal, y sustracción durante carga/descarga; «Daños Operativos» puede diferenciarse en mojaduras, variaciones de temperatura, infestaciones, y daños por manipulación inadecuada. Esta arquitectura modular permite análisis más sofisticados manteniendo la capacidad de comunicación estandarizada entre organizaciones que operan con diferentes niveles de detalle.
Adopción del marco: Se recomienda la implementación progresiva de esta metodología
de clasificación en sistemas de gestión de
siniestros de aseguradoras y liquidadores en el mercado peruano, con potencial expansión a otros países latinoamericanos previa validación local.
Desarrollo de bases de datos colaborativas: Promover colaboración entre países latinoamericanos para consolidar estadísticas comparables, mejorando la calidad de análisis de riesgo regional.
Granulación y refinamiento progresivo: Este marco de tres categorías principales constituye un punto de partida para clasificaciones más detalladas. Se recomienda granular especialmente la categoría de Daños Operativos, desarrollando subcategorías específicas (mojaduras, manipulación, estiba, temperatura, infestaciones) según las necesidades operativas de cada organización. Adicionalmente, el marco puede complementarse en el futuro con matrices de clasificación que incorporen variables adicionales como tipo de carga (perecedera, frágil, peligrosa, alto valor), permitiendo análisis más sofisticados manteniendo la simplicidad operativa del sistema base.
El estudio reconoce limitaciones inherentes al sesgo de selección (solo carga asegurada) y alcance geográfico limitado a Perú para datos primarios. Futuras investigaciones deberían expandir la base de datos a otros países latinoamericanos con metodología comparable, incorporar análisis de casos no asegurados mediante colaboración con autoridades de transporte, y desarrollar herramientas tecnológicas para aplicación automatizada del marco en sistemas de gestión de siniestros.
Líneas de investigación futura recomendadas: (1) Validación del marco en otros mercados latinoamericanos (Colombia, Chile, México, Brasil) para verificar si las proporciones observadas en
Perú (48% robos, 33% AMT, 19% daños) se replican o varían significativamente según contextos nacionales. (2) Desarrollo de una plataforma digital colaborativa que permita a múltiples aseguradoras y liquidadores de distintos países alimentar datos bajo el marco estandarizado, creando una base de datos regional comparable. (3) Investigación de subcategorías óptimas dentro de cada categoría principal, determinando el nivel de granularidad que maximiza utilidad operativa sin comprometer simplicidad. (4) Análisis de correlaciones entre factores causales (triángulo accidentológico) y categorías de eventos, explorando si ciertos perfiles de riesgo predicen distribuciones específicas entre robos/AMT/daños. (5) Estudios de costo-efectividad de medidas preventivas específicas para cada categoría, cuantificando el retorno de inversión en seguridad.
Los datos cuantitativos presentados en este estudio corresponden específicamente al mercado peruano, mientras que el marco de clasificación propuesto tiene aplicabilidad regional en Latinoamérica. La simplificación propuesta—tres categorías principales—equilibra operacionalidad con rigor analítico, proporcionando una herramienta práctica que facilita la gestión cotidiana sin sacrificar la capacidad de análisis técnico. Como marco inicial, está diseñado para ser susceptible de refinamiento y granulación según las necesidades específicas de cada organización o mercado. Su adopción en el mercado peruano y potencial extensión a otros países latinoamericanos podría contribuir significativamente a la profesionalización del sector mediante la sistematización de conocimiento tácito y la estandarización de procesos de clasificación, análisis y comunicación en el sector asegurador regional de transporte de carga. Como marco inicial, está diseñado para ser susceptible de refinamiento y granulación según las necesidades específicas de cada organización o mercado.
Referencias
Aliadas Cargo. (2024, agosto 28). La situación del transporte terrestre de carga en Colombia 2024. https://aliadascargo.com/la-situacion-del-transporte-terrestre-de-carga-en-colombia-2024/
Bedoya, D. M., & Villalba, N. (s.f.). Gerencia de riesgos en una empresa de transporte de carga masiva. Universidad EAFIT.
González Argudo, J. F., & Ordóñez Ruilova, J. A. (2014). Estudio de los factores que intervienen en los accidentes e infracciones de tránsito ocasionados por los buses de transporte público urbano en la ciudad de Cuenca. Universidad Politécnica Salesiana, Ecuador.
Mocondino, R. (2020). ¿Qué es el triángulo accidentológico? Factores de riesgo y políticas de mitigación de accidentalidad vial. LinkedIn.
Noticias Logística y Transporte. (2025, enero 17). La siniestralidad laboral en transporte y logística aumenta un 3,9% en 2024. https://noticiaslogisticaytransporte.com/coyuntura/17/02/2025/la-siniestralidad-laboral-en-transporte-y-logistica-aumenta-un-39-en-2024/190848.html
Osettra. (2024, julio 26). Los robos representan una cuarta parte de los siniestros de transporte. https://www.osettra.com/los-robos-representan-una-cuarta-parte-de-los-siniestros-de-transporte/
RPP Noticias. (2024, enero 23). Sutran dice que más de 40 mil accidentes de tránsito se registraron en 2023:
¿qué fue lo que los causó? https://rpp.pe/peru/actualidad/sutran-dice-que-mas-de-40-mil-accidentes-de-transito-se-registraron-en-2023-noticia-1528969
SafeLink Mexico. (2024, marzo 10). Robos a transporte de carga en México durante 2024. https://www.safelinkmexico.com/blog/robos-a-transporte-de-carga-en-mexico-estadisticas-y-tendencias-en-2024/
Skholl. (2024). Reporte de riesgos LATAM 2024 – primer semestre. https://skholl.com/blog/reporte-riesgo-latinoamerica-2024
Superintendencia de Banca, Seguros y AFP. (2023). Estadísticas del mercado asegurador peruano. https://www.sbs.gob.pe
Superintendencia de Banca, Seguros y AFP. (2024). Estadísticas del mercado asegurador peruano. https://www.sbs.gob.pe
El estudio reconoce limitaciones inherentes al sesgo de selección (solo carga asegurada) y alcance geográfico limitado a Perú para datos primarios. Futuras investigaciones deberían expandir la base de datos a otros países latinoamericanos con metodología comparable, incorporar análisis de casos no asegurados mediante colaboración con autoridades de transporte, y desarrollar herramientas tecnológicas para aplicación automatizada del marco en sistemas de gestión de siniestros.
Alfredo José Khöel