En este blog se aborda cómo el Ártico se está descongelando con mayor velocidad, lo que reduce su espesor y extensión. Este fenómeno podría afectar el nivel del mar, afectaciones a costas cercanas y otros impactos medioambientales. Pero también se traduce en que se está convirtiendo en un corredor nuevo para la navegación, así como también con la explotación de recursos y la proyección estratégica de las potencias.
El cambio climático cada vez más afecta diferentes regiones del planeta. Zonas del planeta están más calientes, otras con más presencia de lluvia u oleadas de tormentas de nieve. Por ejemplo en el 2024 se registró una de las sequías más fuertes en Panamá, afectando el Canal y por ende el flujo del comercio marítimo.
Ahora en este 2026 el Ártico se está descongelando con mayor velocidad, lo que reduce su espesor y extensión. Este fenómeno podría afectar el nivel del mar, afectaciones a costas cercanas y otros impactos medioambientales. Pero también se traduce en que se está convirtiendo en un corredor nuevo para la navegación, así como también con la explotación de recursos y la proyección estratégica de las potencias.
Dado que el Ártico no es un continente, sino un océano rodeado por Estados soberanos, esos países son: Estados Unidos, Canadá, Rusia, Noruega, Dinamarca, Islandia, Suecia y Finlandia. Con la base de las nuevas circunstancias climatológicas, esta zona se convierte en un foco de oportunidades.
Los intereses son económicos, energéticos, militares y científicos. Sumado a esto, países como China y Rusia han manifestado un creciente interés estratégico en la región. El Ártico concentra recursos minerales y potencial energético. Pero el verdadero cambio estructural está en el mar.
El retroceso del hielo está ampliando las ventanas de navegación como el caso del Mar del norte, a lo largo de la costa rusa, el cual puede reducir la distancia entre Asia y Europa, a diferencia de la ruta tradicional por el Canal de Suez. El Ártico comienza a perfilarse como una nueva autopista potencial del comercio mundial.
Esta conyuntura podría impactar en la suscripción de cascos, P&I, responsabilidad ambiental y coberturas de carga. De igual forma podría dar espacio para otras soluciones como coberturas especializadas para navegación en aguas polares y otras más.
Así es que el Ártico se convierte en una región en transición que combina cambio climático, competencia estratégica y transformación logística. Aunque las rutas árticas aún no sustituyen a los grandes corredores tradicionales, estar en la mira de los países está influyendo en decisiones geopolíticas, inversiones en infraestructura y rutas de navegación.
Fuentes:
https://www-dfwworld-org.translate.goog/arctic/?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc
Así es que el Ártico se convierte en una región en transición que combina cambio climático, competencia estratégica y transformación logística. Aunque las rutas árticas aún no sustituyen a los grandes corredores tradicionales, estar en la mira de los países está influyendo en decisiones geopolíticas, inversiones en infraestructura y rutas de navegación.
Comunicaciones ALSUM