• Comité de Carga

    Reseña del webinar a cargo de Nicolas Gabriel, Director de División en Battermann & Tillery Global Marine, organizado por la Unión Internacional de Seguros Marítimos – IUMI.

    Los transportes en Flexitanques se están volviendo cada vez más populares como una alternativa rentable y flexible a las formas convencionales de transporte para cargas líquidas no peligrosas a granel. Se estima que en la actualidad se transportan 1,5 millones de contenedores al año con sistemas “Flexitank”. Hay docenas de proveedores y, en consecuencia, numerosos diseños, cada uno con su propio conjunto de instrucciones de instalación o características especiales.

    A medida que crece el transporte mundial de mercancías en flexitanques, también aumentan los riesgos debido a las fugas. Además de las pérdidas de producto, es probable que se produzcan daños colaterales considerables, en particular contaminación. Incluso pequeñas desviaciones de las instrucciones de instalación o irregularidades en el proceso de transporte pueden provocar la falla de un sistema y, por lo tanto, una fuga. La determinación de la causa raíz suele ser difícil y requiere un análisis específico, así como una documentación meticulosa.

    Visión general e historia del Flexitank

    El transporte de líquidos no peligrosos por vía marítima se remonta a varios cientos de años, siendo el tonel de madera el envase preferido para llevar productos como vino, ron y aceites. Con el desarrollo de productos metálicos y plásticos, la industria de transporte comenzó a utilizar toneles de aluminio y contenedores plásticos para llevar líquidos de un lugar a otro. Esto, sin embargo, suponía altos costos de limpieza de los recipientes para poder reutilizarlos en otros productos sin contaminarlos. Además, el peso de estos envases y la cantidad de área perdida por su forma reducía la potencial eficiencia de carga de un contenedor estándar para llevar más carga.

    Fue así como surgió la idea del tanque flexible o Flexitank, un envase desechable después de su primer uso y que puede ocupar todo el volumen de un contenedor estándar, prácticamente eliminando los costos de limpieza y aumentando de forma considerable el volumen aprovechable del contenedor. Esta solución tuvo tanta acogida que en alrededor de una década el uso de flexitanque pasó de 80.000 unidades al año a más de 1.5 millones alrededor del mundo. Casi el 50% de dichas unidades corresponde a transporte de vino.

    Ahora bien, además de las ventajas costo-operativas, el desarrollo del Flexitank trae nuevos riesgos de pérdida que deben ser considerados y que se pueden presentar en cualquier lugar de la cadena de transporte, por ejemplo:

    Camiones: carreteras con desniveles, frenados fuertes, curvas cerradas, todos estos pueden provocar accidentes; por eso es importante al momento de contratar el transporte solicitar que el conductor tenga experiencia en el transporte de líquidos.

    Trenes: los frenados de emergencia, que pueden generar varias fuerzas G pueden causar daños al empaque del líquido; también es de especial cuidado la maniobra de enganche de vagones.

    Buques: un mar picado puede provocar oscilaciones que ponen en riesgo la estabilidad del empaque del líquido. Hay que considerar la presión ejercida por el líquido en las paredes del contenedor y el debilitamiento para soportar fuerzas verticales, como el peso de varios contenedores encima.

    En el terminal: siempre las labores de carga y descarga pueden ser riesgosas, por el movimiento que generan al interior del contenedor y la aceleración inercial que puede incluso doblar las paredes del contenedor si no hay reforzamientos.

    Ahora bien, uno de los mayores retos al transportar flexitanks es qué hacer si ocurre una filtración. Generalmente cuando se detecte ya será muy tarde y lo más seguro es que el líquido haya salido del contenedor a través de algún orificio en su estructura. Recuperar los líquidos regados es prácticamente, si no totalmente, imposible, pues puede suceder en el buque, dispersándose por toda la bodega de contenedores, en un camión, quizás mojando varios cientos de metros de carretera o en el patio de contenedores de un puerto, cayendo al mar o perdiéndose entre la maquinaria. Si la situación ocurre en la bodega de un portacontenedores o en un puerto, hay una gran posibilidad de que el líquido contamine otras cargas y contenedores, y habrá que realizar una labor de limpieza bastante exhaustiva. Vale decir que determinar la causa de la filtración es muy complicado pues muchas veces no se sabe el momento exacto en la que sucedió y rastrear las posibles causas sea en mar o tierra puede resultar infructuoso.

    Para tratar de evitar estos accidentes, la Asociación de Propietarios de Contenedores (COA por sus siglas en inglés) ha desarrollado estándares de producción y operación de los flexitanks llamados Códigos de Práctica. Las partes involucradas con el transporte de los flexitanks deben obtener un Certificado de Cumplimiento de Calidad COA, cuyo requisito es precisamente aplicar los Códigos de Práctica. La Organización Marítima Internacional – IMO menciona los flexitanks en su Código de práctica para empaque de unidades de transporte de carga, o Código CTU.

    De estos códigos se desprenden varias recomendaciones, entre ellas:

    • Utilizar contenedores de propósito general de 20 pies, con un peso bruto de 30.480 kilogramos, es decir para trabajo pesado.
    • Las paredes laterales del contenedor deberían aguantar una presión uniforme de hasta el 60% de la carga útil permitida
    • Las paredes delanteras y traseras del contenedor deberían aguantar una presión uniforme de hasta el 40% de la carga útil permitida
    • La máxima capacidad del flexitank es de 24.000 litros, y su peso máximo debe ser de 24.000 kilogramos

    Puede consultar el Código de Práctica IMO para Unidades de transporte de carga aquí

    Este artículo hace parte de la Revista ALSUM #14.
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