• Escuela de Alta Gerencia 

    Por:
    Juan Manuel Avella Isaza, Líder Comercial y Técnico de ALSUM
    Con el apoyo de Ana María Cely, Líder Administrativa de ALSUM

    El mercado asegurador tiene como objetivo estudiar dos temas fundamentales; por un lado, la distribución de la variable aleatoria de siniestralidad, a partir de las variables básicas (número de siniestros y la cuantía de un siniestro), y por otro, la estabilidad del negocio, analizando las consecuencias que las variaciones de la siniestralidad producen y las medidas para evitar que éstas conduzcan a la “quiebra” de la compañía.

    Todas las industrias experimentan ciclos de expansión y contracción, y esto es particularmente cierto en el sector de los seguros. Los ciclos en la industria aseguradora suelen durar de dos a diez años e incorporan fases caracterizadas por una expansión y una contracción de la disponibilidad de seguros.

    ¿Qué es un mercado duro vs. un mercado blando?

    La fase llamada “mercado duro” se caracteriza por períodos de rápido incremento de los precios y restricción de capacidad que puede manifestarse en la salida de aseguradoras de algunos negocios, y criterios de suscripción más estrictos, la suscripción es más técnica y adecuada a la exposición.

    En este contexto, los aseguradores a menudo se adhieren a normas más estrictas en un intento de corregir cualquier resultado adverso, como producto de la disminución de tasas y su correspondiente impacto en la siniestralidad, como consecuencia del mercado blando.

    Por otra parte, la fase del “mercado blando” se presenta cuando hay una fuerte competencia entre las compañías aseguradoras, que se manifiesta en primas de seguro más bajas, mayor capacidad disponible, políticas de suscripción laxas y coberturas más amplias a disposición de los consumidores.

    En los casos más extremos, el mercado blando se parece a una guerra de ofertas, para ofrecer productos y servicios más baratos. Al centrarse en el crecimiento, la participación de mercado y el precio de las acciones, las aseguradoras tienden a relajar los lineamientos de suscripción, lo que consecuentemente resulta en un aumento de las pérdidas. Cuando esto se suma a un incremento en la severidad de las pérdidas y a rendimientos financieros prácticamente nulos, una corrección en el mercado es inevitable lo que obliga a endurecer el mercado de seguros.

    Fuente: https://www.hamiltonleigh.com/why-is-the-uk-insurance-market-hardening-so-much/

    Se deben tener en cuenta otros aspectos que afectan a las primas de seguro: nómina e ingresos. Una vez que las empresas comenzaron a experimentar una disminución de sus ingresos, y como consecuencia, comenzaron a despedir empleados, tanto su nómina como sus ganancias disminuyeron, lo que significó una reducción de las primas para las compañías de seguros.

    Sin embargo, se ha evidenciado que hay mejores resultados en las organizaciones que están bien administradas, que reducen su exposición al riesgo y que tienen mejor experiencia que el promedio con sus reclamaciones de seguros.

    Hay que tener en cuenta que los precios de los seguros son sensibles al resto de la economía (estos aumentan en épocas de inflación) y que, ante un mayor nivel de competencia en el mercado de seguros, las compañías aseguradoras tienden a relajar los precios.

    Los ciclos del negocio asegurador han sido ampliamente estudiados y son tema de investigación actual en las más importantes escuelas de riesgo y seguros en el mundo, y se han publicado un gran número de artículos para las principales publicaciones especializadas.

    Este artículo hace parte de la Revista ALSUM #14.
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